viernes, 19 de febrero de 2016

Conductas en las relaciones de pareja sanas


No existe una receta para el amor, o para que la relación en pareja funcione. Si que existen ciertas pautas o conductas que suelen realizar las personas involucradas en una relación sana, que favorecen una buena calidad de la pareja. 

Lo que sí que es seguro es que hay que trabajar día a día y luchar por la relación, intentando ceder por cada parte y encontrar un punto medio.

Acostumbrar a dar los buenos días, ya sean en persona, mensaje o llamada. Esto ayuda a aumentar el estado de ánimo.

Dar las buenas noches, acostarse a la misma hora, no ir a la cama enfadados.

Escribir o llamar alguna vez durante el día: no tienen la necesidad de contactar continuamente, pero si le gusta saber que la otra persona se encuentra bien.

Cada uno mantiene su vida de forma independiente: cada uno tendrá su trabajo, sus amigos, sus aficiones que no tienen porque compartir con la pareja, su propio jardín privado. Esto elimina una relación tóxica o dependiente.

No intentar controlar la vida de tu pareja: la confianza es un requisito básico, no podemos pretender controlar o conocer al detalle la vida de nuestra pareja, ya que sino,  no sería una relación en la que el protagonista es el amor, sino una relación obsesiva o controladora.

Se hablan entre ellos tratándose con respeto, admiración y sinceridad: el respeto es otro de los requisitos básicos en la calidad de la pareja porque una vez que se empiezan a romper ciertos límites en los que se falta al respeto, la relación se verá afectada y probablemente estas faltas de respeto vayan incrementándose.

Se comunican entre ellos de manera abierta y con confianza : se sienten libres de poder expresar sus miedos, alegrías, preocupaciones, etc. sobre cualquier tema. Esta característica es esencial para poder compartir nuestros pensamientos y poder abrirnos emocionalmente, facilitando un buen apoyo psicológico y una buena red social de apoyo.

Compartir aficiones o pasar tiempo juntos: sacar tiempo de la semana y realizar actividades en común y diferentes, para favorecer el seguir manteniendo esa magia y poder desconectar.

Solucionar los problemas de forma conjunta ayudándose mutuamente:  implicándose y dando apoyo al otro miembro de la pareja para que se sienta respaldado y su vida sea un poco mas fácil.

Establecer metas de futuro o planes juntos: establecer objetivos como pareja para poder ir avanzando juntos.

Mantener el contacto físico: mediante caricias, abrazos, besos, etc. tanto en la vida privada como públicamente.

Mantener la llama viva: cuidar el amor con detalles, decirse palabras de afecto, expresar lo que siente (te quiero, te amo, te echo de menos, etc.), darle sorpresas, mostrar el deseo o excitación, etc.

Romper con la rutina: ir a cenar a restaurantes diferentes, buscar experiencias diferentes, lugares de vacaciones diferentes, juegos sexuales diferentes, lugares donde practicar el sexo diferentes, en resumen, intentar innovar para evitar caer en una rutina que deje que la calidad de pareja comience a decaer.

Emplear el buen humor: reírse juntos de las tonterías o de cosas del día a día, pasarlo bien y utilizar un toque de humor en las situaciones para quitarles tensión, dramatismo e importancia.

Apoyar en los malos momentos: a veces vamos a pasar por momentos muy malos en los que necesitamos el apoyo incondicional y comprensión de nuestra pareja.

Repartir obligaciones: asignar de forma más o menos equitativa las tareas del hogar, cuidado de los hijos, cuidados o asuntos familiares, cuidado de mascotas, etc.

No dejar que los problemas ajenos afecten en la pareja: no pagar con la pareja los problemas que traigamos de fuera o no permitir que alguien decida sobre nuestra relación de pareja.

Cada pareja tiene sus propias normas y no pretendemos que esto sea un listado de obligaciones, por lo que deberéis llegar a un acuerdo de pareja o un acuerdo común.

Pretendemos ofrecer una serie de claves que pueden mejorar nuestra satisfacción en pareja.

              “Amar es tener a la mariposa al tu lado con toda su libertad” (Isidro Sanchez)

miércoles, 10 de febrero de 2016

No hagas algo de lo que más tarde te arrepentirás

¿Cuántas veces estamos tan cabreados/tristes/ansiosos que hacemos cosas de las que más tarde nos arrepentimos?



Una emoción es una experiencia que conlleva sensaciones corporales, pensamientos e impulsos para actuar de una determinada forma.

En ocasiones tenemos emociones tan intensas que perdemos el control y sólo podemos pensar en realizar una acción que alivie o reduzca la intensidad de la emoción (por ejemplo, dar un portazo). Este alivio es completamente pasajero, al rato nos arrepentimos y la emoción aumenta de nuevo, por lo que necesitamos hacer algo todavía peor para reducirlo, estamos dentro de un círculo vicioso.
La mayoría de las emociones van y vienen y si las dejamos en su curso natural, desaparecen en cuestión de minutos. Si es más duradero, es un estado de ánimo, no una emoción y por lo tanto, será menos intenso (por ejemplo, podemos pasar un día con mal humor, pero el ataque de ira sólo es momentáneo).

Cada emoción viene seguida de una serie de impulsos que creemos que reducen esa emoción:

  • ·         Ira: romper algo, gritar, insultar, mandar a la mierda, echar a correr, conductas autolesivas, pegar…etc.
  • ·         Ansiedad: huir, gritar, comer, fumar, beber…etc.
  • ·         Tristeza: no hacer nada, quedarte en la cama, no comer…etc.


Cuando realizamos estos impulsos, aumenta nuestra emoción y aparece un nuevo impulso, quizá incluso más intenso que el primero, no podemos dejarnos llevar por estas conductas inducidas por las emociones, no somos títeres de esa emoción, no tenemos que permitir que por el hecho de que aparezca un impulso, tengamos que hacerlo, no puede determinar nuestra conducta.

Cuando aparezca una emoción intensa, observa y comprende esa emoción, escucha el mensaje que te manda (por ejemplo, si estás cabreado el mensaje es: “Alguien te está ofendiendo, habla con él”, y observa si es falsa alarma o no), observa sin juzgarte (la autocrítica empeora las emociones) los impulsos que te provoca esa emoción, y decide si merece la pena realizarlo o más tarde nos arrepentiremos.


¿Qué significa dejar que las emociones sigan su curso natural?

Con esto nos referimos a que las emociones presentan una curva de intensidad y duración, suele aumentar rápidamente viviéndolo como algo bastante desagradable, pero toda emoción si dejamos que siga su curso natural, va reduciendo su intensidad y termina por desaparecer, las emociones se agotan rápidamente (por ejemplo, en la ansiedad hay una fase de alarma, fase de resistencia y fase de agotamiento, desaparece).

A continuación, os contaremos el día de Silvia:

“Silvia tuvo un día estresante en el trabajo, durante una reunión, su jefe criticó un informe mal redactado, tras lo cual, encomendó dos proyectos más con unos plazos imposibles.  Silvia sentía tanta impotencia que no aguantaba la emoción, por lo que se fue a jugar al tenis con una amiga para intentar reducir esa sensación, y aunque normalmente disfruta del tenis, ese día estaba tan preocupada que se sentía irritable y al no ser capaz de concentrarse, falló varias pelotas seguidas, fue cuando sintió el impulso de lanzar la raqueta contra el suelo. Su amiga no dijo nada al respecto, pero tras una excusa se fue.

Silvia se sentía más impotente que antes de jugar al tenis, por lo que de camino a casa, sentía que todos los conductores iban muy lentos y se empezó a frustrar cada vez más. Su emoción en vez de reducir, aumentaba.

Una vez en casa, a Silvia no le apetecía hacer la cena, ni ducharse, por lo que sólo comió patatas fritas y bebió una copa mientras veía la tele para intentar reducir ese sentimiento tan negativo y tan frustrante, se quedó dormida y se despertó a las 4 de la mañana, con dolor de espalda, sin sueño, y se sentía mal por haber comido tantas guarrerías y haber bebido una copa, cuando llevaba mucho tiempo sin hacerlo.

Por la mañana, al despertar a las 6:30, se acordó que no se había duchado, se encontraba fatal por el alcohol, estaba agotada y no había redactado los informes, por lo que estuvo torturándose por su falta de autocontrol.

Cuando estamos irritados o furiosos a menudo hacemos cosas de las que más tarde nos arrepentiremos, normalmente sabemos que nos estamos comportando imprudentemente pero perdemos el control ya que esto alivia por un momento la intensidad de la emoción, pero ese alivio es pasajero.

La necesidad de reducir una emoción negativa nos lleva a realizar impulsos que de primeras lo reducen, pero más tarde  lo hacen más grande, por lo que no sólo no redujo la impotencia en el ámbito laboral, sino que, se distanció con la amiga del tenis, bebió… La impotencia se convirtió en vergüenza, culpa, rabia, arrepentimiento…etc.

Si Silvia se hubiera centrado en su impotencia, sabría que es un sentimiento negativo pero que pasará solo en pocos minutos si le dejamos que viva su curso natural y no nos sentimos mal por sentir eso, ya que las emociones las tenemos todos.”


Escucha tus emociones y no dejes que éstas te dominen