jueves, 17 de diciembre de 2015

Somos expertos en ponernos piedras en el camino


La mayoría de las personas podrían llegar a sentirse felices con lo que tienen.

Seguramente tengáis una cama donde dormir, alimentos, amigos, familia, etc. Y a pesar de ello, en muchas ocasiones nos sentimos desgraciados, este sentimiento no suele ser objetivo, suele ser fruto de que nos centramos más en lo que nos falta y no disfrutamos de lo que sí tenemos.

Si viviéramos con menos prisas por conseguir aquello que deseamos, nos daríamos cuenta de que lo tenemos casi todo. Para complicar aún más nuestra existencia, los pensamientos nos juegan una mala pasada, ya que muchos de estos son irracionales, no son situaciones reales, es lo que nos estamos imaginando.

A continuación vamos a ir desarrollando cada tipo de pensamiento distorsionado y os vais a dar cuenta de que estáis familiarizados con ellos:

1.    Pensamiento todo o nada / siempre o nunca: es un pensamiento de tipo perfeccionista, no es un pensamiento realista, ya que a lo largo del día tenemos innumerables tropiezos (se nos cae el café, pillamos un atasco…). Es imposible que todo nos salga bien o todo nos salga mal, por lo que no deberíamos dar más importancia de la que realmente tiene, no todos los tropiezos son caídas.

2.  Filtro mental: es un tipo de pensamiento que se caracteriza por dar más importancia a los acontecimientos negativos que a los positivos. Es como si lleváramos puestas unas gafas que solo nos permiten ver los aspectos negativos, por lo que finalmente nuestra atención se vuelve distorsionada y no somos capaces de ver la realidad con objetividad. Por ejemplo, si aprobamos tres exámenes, pero suspendemos uno, pensaremos que estamos viviendo una desgracia o que hemos fracasado, restando importancia a los tres que hemos aprobado.

3.       Descalificar lo positivo: es un pensamiento por el que las personas dejan de disfrutar de la vida y de las cosas positivas, ya que las transforman en algo negativo. Por ejemplo, si alguien les dice un halago tienden a pensar que no es real o que no es merecido y que hay una razón negativa detrás.

4.       Error del adivino: consiste en anticipar acontecimientos negativos, dando por hecho que estos van a hacerse realidad. Este pensamiento anticipatorio modifica la atención del individuo y por ello suelen cumplirse estas “autoprofecías” porque se reafirma el pensamiento y finalmente, no realizó esa acción. Por ejemplo, seguro que mi novio no me quiere y está pensando en dejarme, por esta razón me vuelvo borde y discuto con él, por lo que mi novio me acaba dejando por mi actitud, reafirmo la idea de que yo tenía razón y me iba a dejar y mi “autoprofecía” se cumple. Otro tipo de pensamiento que entra dentro de esta categoría es el creer que sabes lo que otra persona está pensando acerca de ti de una manera negativa, damos por hecho que es verdad sin contrastarlo. Por ejemplo, cuando te presentan a una persona en un momento inesperado en el que no estabas tan arreglado como siempre, das por hecho que la otra persona está pensando que eres un desastre, que vas muy mal vestido y que no tiene ningún interés en ti.

5.     Razonamiento emocional: se caracteriza por interpretar que mi estado de ánimo es por una razón real y objetiva, sin corresponderse con la situación real, es solo una emoción. Por ejemplo, al despedirme después de una cita con la persona que me gusta, vuelvo a casa con ansiedad y sentimientos de vergüenza, por lo que doy por hecho que como yo me siento así, la cita ha ido mal.

6.       Enunciaciones “debo de” y “tengo que”: este tipo de pensamientos hacen que la persona interprete el mundo como una lista interminable de obligaciones, lo que le lleva a sentir frustración y ansiedad. En realidad, estas “obligaciones” siempre son preferencias, por ejemplo, no tengo la obligación de ir a trabajar pero prefiero ir a trabajar que quedarme sin un sueldo. Si practicamos el cambiar estos “debos” o “tengos” por los "prefieros", nos daríamos cuenta de que no nos cuesta tanto hacerlo.

7.      Etiquetación: este error trata de que las personas construyen su propio autoconcepto o el concepto de los demás a raíz de los errores y puntos débiles, además estas etiquetas llevan una carga emocional negativa. Por ejemplo, si hoy me he tropezado, aunque no suela ser lo normal, me etiqueto a partir de ahora como un inútil o un torpe.

8.  Personalización: este tipo de pensamiento convierte a las personas en máximos culpables o responsables de los actos y sentimientos de los demás y de sí mismos. Por ejemplo, si mi pareja está deprimido o agobiado, es porque soy una mala esposa o no he sabido hacerlo feliz.



Este tipo de errores de pensamiento están presentes en prácticamente todas las personas, pero se puede aprender a modificar este patrón de pensamiento, lo que nos hará mucho más felices, debido a que muchas infelicidades son fruto de nuestros pensamientos.

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