jueves, 5 de noviembre de 2015

No puedo vivir sin ti… ¿O sí?



Existen personas que sienten que su pareja sentimental lo es todo para ellas, que no son nada si esa persona no está, que sienten un miedo muy intenso a perder esa relación, ya que eso significaría (según ellos) perderlo todo y quedarse solos.

Esto no es el verdadero amor, esto es necesidad y dependencia. Comienza progresivamente, cuando empiezas a sentir algo más fuerte por una persona, en ocasiones, aparecen pensamientos amenazantes “No me ha llamado, pasa de mí”, “Le necesito ahora mismo y no está”… ante este tipo de situación y de pensamientos, la persona se va volviendo cada vez más dependiente y le aparecen sentimientos de ansiedad, ira, frustración, tristeza, etc.

Suele ser ocasionado por una “falta de atención” por parte de la pareja, que es interpretada como una comprobación de su falta de valía personal, por lo que se incrementan los pensamientos de un posible abandono y con ello, aumenta el sentimiento de culpa, por lo que el círculo continúa, haciéndose cada vez más grande.

Ahora vamos a exponer un caso ejemplo:

Marta tiene una relación sentimental desde hace 6 meses con su novio Pablo, esta relación comenzó de una manera sana y ambos tenían su espacio, mantenían sus relaciones sociales, sus relaciones familiares y quedaban o se llamaban cuando a los dos les apetecía y podían. Sin que existieran pensamientos de peligro y sin sentir una dependencia tóxica.

Poco a poco Marta comenzó a sentir que cada vez que estaba con él, ella estaba más completa, más ilusionada y a la hora de despedirse, sentía cada vez más vacío. Por lo que comenzó a tener más necesidad de él, de verle más a menudo, llamarle más a menudo, mientras que se reducían las ganas de hablar con sus amigas, su familia, ya que prefería estar con él.

Hasta que llegó un día en el que Pablo no podía quedar ya que había quedado con sus amigos y ella sintió un pensamiento amenazante: “¿Por qué no quiere quedar conmigo?”, “No siente lo mismo que yo, ya que yo preferiría quedar con él que con mis amigas”. Ante la aparición de estos pensamientos, Marta sintió una gran ansiedad, se cabreó con Pablo por haber preferido quedar con sus amigos, sintió impotencia, frustración, tristeza y sobretodo un intenso miedo a estar perdiéndole, por lo que sintió la necesidad de contactar con él para asegurarse de que todo era imaginación suya y que él sigue tan enamorado como antes, le escribe, pero no contesta así que su ansiedad aumenta y le llama, no lo coge, Marta no se siente capaz de soportar esa ansiedad y vuelve a llamar y esta vez si lo coge, esa tranquilidad que siente cuando sabe que todo está bien calma su miedo y su ansiedad, el peor aprendizaje que ha podido tener, porque Marta cada vez que presente ansiedad va a pensar que la única manera de que disminuya es gracias a él.

Estas situaciones cada vez van a más, y ella cada vez las vive con más angustia y con una mayor necesidad y frustración no tolerada, pero ella sabe que está desgastando sin quererlo la relación y le aparecen sentimientos de culpa y arrepentimiento anticipado, lo que a su vez le provocan nuevos impulsos de escribirle para pedirle perdón, llamarle de nuevo para saber que todo está bien y que le sigue queriendo igual…etc.



La dependencia y la necesidad aumentan progresivamente como una adicción, o se cortan cuando antes o aumentan sin que seas consciente realmente de la gran dependencia que estás sintiendo.

Estos círculos viciosos suelen aparecer en personas con inseguridades, con baja autoestima, con baja tolerancia a la frustración, con pobres o escasas relaciones sociales, con necesidad de tener las cosas bajo control, personas impulsivas y obsesivas y que sienten un poco o nula valía personal debido a que no han cumplido sus expectativas de vida o peor aún, no las tiene o no las han descubierto todavía. Todo esto afecta a que una persona se sienta inferior ante su pareja, la cual es idealizada debido a que tiene las cosas que ella no puede tener, por lo que se siente más completa a su lado, deposita todos los huevos en esa misma huevera, sin darse cuenta que si se cae, se rompen todos. Debemos distribuir bien nuestros valores, en la amistad, la familia, el amor, la profesión, mis aficiones…etc. de esta manera, si la huevera del amor se cae, sufriremos la pérdida de tres huevos pero no de los doce. 

El verdadero amor no suple carencias personales, no cohíbe, no te hace sentir inferior o superior, no te hace sentir más completo o más vacío, no es una media naranja, tú tienes que ser la naranja completa y unirte con otra naranja completa para poder tener una relación verdaderamente sana y libre, el amor se basa en la libertad, la confianza y el espacio íntimo y completamente inquebrantable de cada miembro de la pareja.


Las personas con dependencia emocional suelen ver el amor así, como un eclipse, la parte del círculo que comparten es mucho mayor a la parte individual de cada uno:

 
 


Un amor sano, no eclipsa a ninguna parte de la pareja, comparten un espacio común, con amistades comunes, aficiones comunes, etc. Pero otra parte, y más importante, un espacio íntimo con las amistades individuales, aficiones propias, la familia, etc.:







Cuando los hombres y las mujeres aprendan a respetarse y a aceptar sus diferencias, el amor tiene la posibilidad de seguir adelante (Jhon Gray)

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