martes, 27 de octubre de 2015

Vive en el presente, Vive como un poeta

Vivir en el presenta, vivir como un poeta



Hagamos un ejercicio práctico, en primer lugar lee la siguiente poesía atentamente:

En la playa aun desierta,
Con sus gaviotas y olas despiertas
Sentía la sal vertiente,
Entre mis dedos y tus pieles
Respiraba fresco y libre,
Ante el mar de infinito calibre
Escucho la melodía de las olas y tu andar
De tu rumor y tu cantar
¿Qué habrá a lo lejos? ¿Cielo o mar?
Espejos del alma que brillan sin más.

Ahora, imagina a esta persona en la playa, seguramente esté disfrutando y no necesariamente porque le vaya todo bien, sino porque está viviendo el momento presente, sus pensamientos están centrados en los olores, en los sonidos, en sus sensaciones corporales, en lo que observa, etc. En ese instante no puede existir malestar ya que no atiende a sus preocupaciones pasadas o futuras, comparemos la satisfacción de quienes viven como poetas a quienes viven angustiados, lee la siguiente poesía:

La playa está como siempre,
Camino sobre la arena cansado,
Hoy he dormido de pena, como siempre
Mañana vuelvo al trabajo y solo de pensarlo ya estoy enfadado,
Vaya vida de obligaciones y normas, las mismas piedras de siempre,
No dejo de pensar en el futuro y en el pasado,
Y siento que esto durará para siempre.
Ya he terminado el paseo, he atravesado la playa y ni lo he disfrutado.

Esta persona no ha sido capaz de disfrutar del momento presente, de ese paseo por la playa, ha estado ensimismado en sus pensamientos, algo que lamentará mañana en el trabajo, que irónica la vida, ayer en la playa se angustiaba por el trabajo de hoy, y hoy en el trabajo echa de menos la playa de la cual no disfrutó.

Por supuesto, centrarnos en el presente no significa que tengamos una vida sin preocupaciones, debido a que una vida plena pasa por momentos maravillosos pero también por momentos muy desagradables, pero tenemos que vivirlos por igual. Si estás en una mala época lo más normal del mundo es estar mal, y debes estar mal, debes llorar y entrar en contacto con esas emociones negativas, sentirlas como un poeta, escucha tus pensamientos tristes ¿Qué te dicen?, siente los sentimientos que te crean ¿Qué te hacen sentir?, que sensaciones o impulsos tiene tu cuerpo ¿Tienes ganas de llorar? Llora. 

Este proceso es necesario para poder desahogarnos emocionalmente, conocernos mejor y esto sirve para poder cerrar una etapa y comenzar una nueva (de hecho, los duelos no superados adecuadamente son fruto de un luto insuficiente, no han estado en contacto directo en el dolor, lo han evitado y esto hace que se mantenga en el tiempo).

Debemos aprender a vivir asumiendo que pasarán cosas malas, pero también cosas buenas, y no podemos desperdiciar los momentos buenos recordando lo malo, debemos equilibrar nuestra balanza, dar el mismo valor a la tristeza y a la alegría.

¿Cómo podemos conseguir esto?

A veces el hombre es un lobo para el hombre, nos quedamos atrapados en una idea que rumiamos sin saber cómo cortarla. Cuando ocurra esto, párate, aléjate a un lugar en el que puedas estar solo, describe lo que estás sintiendo, libera esas emociones y luego vuelve a la situación neutra o positiva para vivirla plenamente (ejemplo: estás con tus amigos en una terraza tomando algo y no puedes disfrutarlo porque hay algo que te preocupa, ve al baño una sola vez, identifica tu malestar, libéralo y te dices a ti mismo “Luego lo soluciono, ahora no es el momento, ahora voy a disfrutar la compañía, la conversación, el refresco, el sol…” y vuelve al momento presente, disfrútalo. Si durante este proceso vuelve algún pensamiento que te aleja del presente, di a tu cabeza “Hola, ahora no puedo atenderte, estoy con mis amigos, luego lo solucionamos”).

¿Cuántas veces hemos estado presentes en una situación sin haberla vivido realmente? ¿Cuántas experiencias nos hemos perdido por no estar centrados en disfrutarlas?

Tienes que aprender a practicar todos tus sentidos, practica primero en casa con momentos cotidianos, ya sea agradable, desagradable o neutro. Práctica lo siguiente en casa o dando un paseo:

  • ·         La vista: observa los colores de la comida que estás preparando, observa el color del cielo, de las nubes, de las flores y árboles que encuentres a tu paso, el color de los coches, cómo se refleja el sol en las ventanas, la ropa desordenada en tu silla…etc.

  • ·         El olfato: céntrate en el olor del jabón cuando te duches, de la comida que acabas de preparar, el olor de la ropa recién lavada, el perfume de las personas con las que te cruzas, el olor de la basura cuando pasas por esa esquina…etc.

  • ·         El oído: escucha con atención el canto de los pájaros, el viento, la lluvia, la melodía de la música, los perros ladrando a lo lejos, el ruido de la ciudad, la discusión de algunos desconocidos…etc.

  • ·         El gusto: saborea la comida intentando notar cada sabor, ya sea agradable o desagradable, saborea las bebidas que ingieres…etc.

  • ·         El tacto: siente el tacto de las sábanas frías en la cama, siente el viento en la cara cuando paseas, siente el agua mientras friegas o te duchas, siente el dolor de alguna parte de tu cuerpo si aparece, siente los pies en el suelo cuando caminas…etc.


Es normal que aparezcan pensamientos rumiativos o ansiosos o tristes durante estas prácticas, no pasa nada, en cuanto te des cuenta, vuelve al ejercicio sin juzgarte ni criticarte. Vas a sorprenderte de lo diferente que puede parecer el mundo o la vida cuando practicas estos ejercicios, ya que normalmente no percibimos la mayor parte de lo que nos rodea y no tenemos la oportunidad de disfrutarlo.

Estar en el momento presente nos enseña que los pensamientos ya sean buenos o malos, van y vienen y podemos aprender de ellos sin aferrarnos a estas ideas, ni que ellas nos dominen o nos controlen.
No saques tus preocupaciones a pasear con tus amigos, con tu pareja y no te las lleves de vacaciones, aprende a comunicarte con ellas para decirles que ese no es el momento adecuado, pero que luego cuando puedas, les prestarás atención.

  • ·       Cuando estés con tus amigos, disfruta de la conversación, de la compañía, del sabor de la caña o lo que te estés tomando…etc.
  • ·         Cuando estés teniendo relaciones sexuales, céntrate en las sensaciones placenteras y disfruta
  • ·         Cuando estés trabajando, céntrate en lo que estás haciendo
  • ·         Cuando estés triste, reconócelo y desahógate
  • ·         Cuando paseas, disfruta del paisaje al completo
  • ·         Cuando estés comiendo, saborea intensamente
  • ·         Cuando estés de vacaciones desconecta de lo demás


La vida ya es bastante complicada como para que tú solo te pongas más obstáculos en el camino.

Cuando haya piedras, tropiézate, no pasa nada, pero cuando haya flores, admíralas.


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