miércoles, 21 de octubre de 2015

Creo que necesito un psicólogo pero ... ¡No estoy loco!

En nuestra sociedad existe una idea errónea del verdadero papel del psicólogo dónde los límites de cuándo es necesaria la ayuda psicológica o cuándo no lo es, genera confusión en los pacientes (los cuales suelen sentirse avergonzados por miedo a ser calificados como locos) no solo en la verdadera función del psicólogo en consulta, sino en la manera en la que se trabaja realmente, ya que a pesar de la creencia de que el psicólogo va a cambiar sus vidas milagrosamente, el verdadero cambio está en ellos, el paciente tiene un papel activo en la terapia. Sin embargo, este es solo uno de los mitos en nuestra sociedad, pero existen muchos más que deben ser aclarados, como por ejemplo:

  • El psicólogo es capaz de leer mi mente y psicoanalizarme: No somos adivinos, ni tenemos una bola de cristal, ni tenemos poderes sobrenaturales, todo es fruto de una buena evaluación de la información que proporciona el paciente, de hecho, si no nos cuentan algo, no lo vamos a averiguar.
  • Ir al psicólogo significa simplemente contar mis penas y desahogarme tumbado en un diván: En primer lugar, no tenemos diván, lo siento, estarás en una silla. Y en segundo lugar, no vienes al psicólogo a contar tus penas (papel pasivo del paciente) sino a actuar y empezar un proceso de cambio (papel activo del paciente). Si no haces nada, nada va a cambiar. Los problemas no desaparecen simplemente por contarlos.
  • Para que una terapia tenga efecto es necesario creer en los psicólogos: No somos un Dios que pertenezca a ninguna religión, no es cuestión de tener Fé. La psicología es una ciencia basada en técnicas que han demostrado su eficacia, por lo que si realizas las técnicas correspondientes mejorarás creas o no creas en la psicología.
  • Un psicólogo es capaz de saber si una persona está mintiendo o no por su lenguaje no verbal: Un psicólogo confía en la palabra del paciente, si tú decides mentir no nos daremos cuenta, pero hemos de decir que sería un paso en falso y una pérdida de tiempo si esa mentira fuera relevante.
  • Si le cuento mis secretos más íntimos al psicólogo éste me juzgará y me hará sentir mala persona: No somos jueces ni verdugos, somos psicólogos por lo que nuestro papel no es juzgar ni hacer sentir mala persona a nadie, al contrario, pretendemos ayudarte y aceptarte tal y como eres.
  • Un psicólogo me dará los consejos o respuestas que yo necesito: Un psicólogo no te dará ningún consejo, te orientará a que tú mismo encuentres el camino correcto a seguir.
  • Si cuento mis creencias más extrañas éste me mandará medicación o me llevará a un manicomio: Todos tenemos algún tipo de creencia o idea fuera de lo establecido socialmente o incluso experiencias vividas que no somos capaces de explicar y no pasa nada, además un psicólogo no puede medicar, está fuera de sus competencias. Aunque por supuesto, si realmente necesitamos descartar algún tipo de patología médica o creemos que es necesario un acompañamiento farmacológico, se te recomendará visitar al médico de cabecera para facilitar el proceso de la terapia.
  • Si tomo medicación es que no tengo remedio: En ocasiones un paciente puede presentar una depresión o ansiedad muy elevada y por lo tanto, una ayuda farmacológica facilita la mejora en terapia, siendo así, más rápida y efectiva. Además la medicación se irá dejando progresivamente durante el proceso de la terapia, no es para siempre y no es para todos.
  • Me da miedo ir al psicólogo por si me diagnostica algo malo que yo no esperaba y sentirme confuso o loco: Un psicólogo no se centra en un diagnóstico, sino en el por qué se están manteniendo los problemas en el paciente, rompiendo el círculo vicioso.
  • El psicólogo solo quiere sacarme el dinero, son unos estafadores: Los psicólogos somos profesionales con formación especializada que como cualquier trabajo debe ser remunerado, no somos voluntarios. Cuando una terapia se alarga es porque el paciente lo necesita, sin embargo, un paciente puede solicitar el alta voluntaria cuando desee.
  • ¿Para qué voy a ir al psicólogo si mis problemas ya se los cuento a mis amigos?: Los amigos dan consejos desde su punto de vista y su experiencia, sin tener en cuenta todos los factores que te están influenciando. Un psicólogo no da consejos, realiza un estudio individualizado de tu problemática y seguidamente, aplica las técnicas científicas correspondientes para tu mejoría.
  • Seguro que el psicólogo me dice que mis problemas son culpa de mi infancia: Es cierto que algunas ramas de la psicología se centran en el pasado, recuerdos o experiencias pasadas del paciente. Nuestra metodología se centra en la razón por la cual se está manteniendo actualmente, ya que una fobia a los perros pudo haber sido originada en la niñez pero eso no nos ayuda a rectificarlo, solo podemos conseguirlo a raíz de la modificación de las conductas realizadas en el presente.

Una vez aclarados algunos mitos, aunque seguramente existan muchos más, hemos de decir que es muy importante tener claro cuándo debemos ir a un psicólogo o cuándo no es necesario.

La sociedad nos inculca que debemos ser felices siempre y que estar tristes o inquietos o tener miedos, o lo que sea que te ocurra, es algo disfuncional que debe ser eliminado cuanto antes, sin embargo, en la vida pasamos por momentos difíciles en los que estar mal es lo más normal del mundo, es sano que estemos en contacto directo con nuestras emociones ya sean positivas o negativas. Esto significa que vas a pasar malos momentos y esto no quiere decir que necesites la ayuda psicológica para superarlo, ya que la mayoría de estas situaciones las superamos de una manera natural, siempre que tengamos las herramientas necesarias o porque cambie nuestra forma de interpretar esta situación (quizá de primeras parece un drama pero pasadas varias semanas pierden esa negatividad y se ven desde otra perspectiva más positiva o neutral).
Por otro lado, si lo hemos intentado durante mucho tiempo y no hemos dado con la solución adecuada para nosotros y esto nos genera malestar en varias áreas de la vida (laboral, sentimental…etc.) es cuando debemos pedir ayuda externa para que este problema no siga afectando a nuestro día a día.

Explicado todo esto, eres tú el que debe valorar si necesita un apoyo psicológico, si estás confuso también puedes buscar orientación que te aclare si verdaderamente necesitas esa ayuda.

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